¡Bienvenidos a la primera entrada del blog Sobremundos! Cuando me mudé a Barcelona, uno de mis objetivos era crear un blog para escribir sobre viajes. Llegué en enero y estamos en marzo. ¡De 2018!! Esto sí que es procrastinación.

Pero ahora dejaré de darle más vueltas, empezaré este blog por un tema sencillo y que explica las cosas desde el comienzo.

¿Por qué vine a vivir a Barcelona? ¡Porque me enamoré de esta ciudad! Tras casi un año viviendo aquí, he concluido que será un caso de amor eterno. Así que comparto 10 motivos que me hicieron elegir a Barna como mi lugar en el mundo.

1. Playa y Montaña:

Ver el mar todos los días tiene algún tipo de efecto enérgico sobre las personas. Tal vez sea por sentir la naturaleza un poco más cercana y presente. Además, mirar el lindo azul del Mediterráneo y sentir el solecito de la mañana es un gran incentivo para correr o jugar al vóley un domingo (o fútbol, surf, kayak…).

La Barceloneta, una de las playas más cercanas al centro (y la más turística), es un sitio de encuentro a lo largo del día. Además de aprovechar sol y mar, en los paseos junto a la orilla hay una gran oferta de restaurantes, bares y algunas de las principales discotecas.

Barceloneta, con el estrellado Hotel Arts y la escultura Peix, de Frank Gehry al fondo.

Sin embargo, sabes cuando te cansas del ruido de la ciudad, de respirar polución y te entran ganas de huir hacia las montañas? Barcelona permite muchas escapadas de un día y puedes aprovecharlas también a lo largo de un viaje corto.

Una de las más populares y próximas es la Carretera de les Aïgues, que recorre la Serra de Collserola y ofrece lindas vistas de Barcelona. Alrededor de cincuenta kilómetros del centro, está el paisaje extravagante del Montserrat, quizás la montaña más simbólica de Cataluña. Si quieres ir aún más lejos, podrás elegir el Montseny, que se destaca por sus bosques y ríos.

2. Clima

¡El clima es mediterráneo! Aquí en Barcelona, los días suelen ser de temperatura amena, sol y cielo azul. Perfecto para aprovechar todas las estaciones. Por cierto, la temperatura varía poco al largo del año. Diría que son tres meses de sauna, tres meses de fresco y seis meses de felicidad absoluta. Agosto es el mes más caliente, con varios días superando los 30 °C, y enero es el más frio, con promedio mínimo de 10 °C. ¡Lo suficiente para variar el guardarropa y encontrar excusas para una taza de chocolate caliente con churros!

3. Ubicación

Barcelona está en una posición estratégica para viajeros irrecuperables. Todo se volvió aún más tentador con las compañías aéreas baratas, como Vueling. Volar a cualquier capital de Europa Central no lleva más de tres horas. Para cruzar el Mediterráneo y llegar a África, son menos de dos. La facilidad para irse a las Américas ya la conocemos hace unos 500 años.

4. Transporte

En Barcelona, seguramente he utilizado coche menos de cinco veces en todo el año. Eso considerando que me mudé dos veces, fui y volví del aeropuerto por lo menos diez.

La red de transporte público cuenta con diversas líneas de autobús, metro, tren, tranvía y funicular. Además, los carriles bici están bien distribuidos por la ciudad, están señalizados y hay bastante respeto entre los ciclistas. Un consejo para moverse por aquí es utilizar la aplicación Citymapper, que indica incluso las paradas del Bicing y el mejor vagón del metro en cada viaje.

Mapa de las líneas de metro y ferrocarriles (T1 a T5) de Barcelona.

5. Opciones culturales

Tener una tele en Barcelona es (casi) un desperdicio. Abundan opciones de museos, exposiciones, tours guiados, cines y conciertos. Entre los museos, destaco el CCCB, que recibe exposiciones contemporáneas y multimedia. También el Museo Picasso y la Fundación Joan Miró: ambas fueron creadas por los artistas en vida, con el propósito de dejar sus obras siempre disponibles al gran público.

6. Idioma

¿El catalán es una traba para quien viene a vivir o a pasear por aquí? Para nada. En Barcelona encontrarás todas las informaciones disponibles en catalán, castellano e inglés. Sin embargo, el catalán hace que Barcelona sea aún más rica culturalmente. Es un idioma latino, como el portugués o el castellano, pero tiene un origen propio. En los años de dictadura franquista, hablar catalán estaba prohibido y hasta había contrabando de libros para mantener la lengua viva.

Página de una revista en catalán.

7. Tradiciones

Además del idioma, las costumbres catalanas son muy particulares. Mi favorita es la celebración del día de Sant Jordi, el 23 de abril. En esta fecha las parejas o personas queridas intercambian rosas rojas y libros. Más tarde ese día fue adoptado como el Día del Libro en todo el mundo. Aquí no existe Halloween, pues los catalanes celebran la Castañada: comen castañas asadas, boniatos y panellets, que son galletas de almendras. Además el Papá Noel perdió su puesto para dejas paso un tronco de árbol que caga regalos, el caga-tió. El “deporte” tradicional también es muy curioso: los castellers, o castillos humanos, que pueden llegar a los 15 m de altura. ¡Hay muchas otras tradiciones que uno solo descubre en Cataluña!

 

8. Comida

Aquí la alimentación de las personas en general incluye muchas verduras, frutas y pescados, lo que es conocido mundialmente como la dieta del Mediterráneo. Los catalanes también valoran mucho los productos orgánicos, pero no aquellos del súper gourmet más próximo. A ellos les gusta ir a su pueblo (cuanto más pequeño, mejor) y traer frutas, embutidos, huevos de gallina campera y mermeladas caseras. Tal simplicidad también se nota en algunos de los “platos estrella” de la cocina catalana: el pa amb tomàquet consiste en una rodaja de pan fregada con tomate, aceite y sal. Hay también el calçot, un pariente de la cebolla. Los catalanes se reúnen con los amigos para comerlo como si fuera una barbacoa (¡vegetariana!!!). Entre los postres están los churros, metidos en una taza de chocolate caliente muy espeso y también la crema catalana, teóricamente la receta original que los franceses copiaran como crème brulée.

Crema catalana, la hermana gemela del crème brulée.

 9. Historia

Nacida en un país con 500 años de historia “documentada”, no puedo dejar de impresionarme con una ciudad fundada pelos romanos en el siglo I A.C. Existe incluso una leyenda de que el fundador de la ciudad sería Hércules. En los siglos siguientes, Barcelona formó parte del imperio visigodo, seguida por una breve dominación musulmana hasta se tornar la Ciudad Condal en el siglo IX.

En edificios como la Basílica de Santa María del Mar, uno casi siente el peso de la historia en la atmósfera. Los bloques de piedra de esta iglesia fueron cargados en las espaldas por los trabajadores de los muelles, que la construyeron hace más de 700 años.

10. Arquitectura única

Para terminar, Barcelona es diferente a cualquier otra ciudad del mundo, gracias a la arquitectura modernista catalana y a un genio llamado Antoni Gaudí. En diferentes puntos de la ciudad, es posible identificar los colores y curvas de estos edificios inspirados principalmente en formas de la naturaleza. Entre ellos están los muy conocidos Parc Güell, el Tiemplo de la Sagrada Familia y la Casa Batlló, obras maestras de Gaudí. Muchos otros arquitectos desarrollaran este estilo, entre ellos Lluís Domènech i Montaner, autor del Palau de la Música Catalana y del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

Hospital de San Pau, un ejemplo del modernismo catalán.

Estas son mis características favoritas de Barcelona. ¡Pero la verdad es que cada rincón de esta ciudad me encanta! Espero contar mucho más en las próximas entradas.  ¿Tú también eres un enamorado de Barcelona? ¡Entonces deja un comentario contándome porqué!